¿Qué es eso de los entremeses? Te suena a algo relacionado con la hora de la comida o con la obra cervantina, ¿verdad? Nada más lejos de la realidad. Se trata de un nuevo “apartado” por llamarlo de alguna manera, del blog en el que demostraré magistralmente cómo el hecho de ser un amargado y de tener un resentimiento enorme hacia el mundo y la humanidad en general se puede canalizar para crear pequeñas lágrimas de obras grotesca y amórfamente bellas, algo así cómo buscar y hallar la belleza en las arrugas de un ojete. No olvidemos que esto es un viaje a la oscuridad, también tenía que haber humor negro ;). Aquí os dejo el primero:
Ponte en situación, vas sentado en un tren, en uno de esos vagones viejos. En frente tuyo se sienta un viejo decrépito que chupa con ansia un chupachups. No lleva su dentadura postiza. Hilillos de baba mezclados con el color rosa del chupachups escapan por las comisuras de sus arrugados labios. El sonido de continuo chupeteo es nauseabundo, hipnótico y, sorprendentemente, semierótico.
En conjunto conforma una imagen muy desagradable, pero la buena educación nos impide hacer otra cosa que esforzarnos en mirar por la ventana haciendo caso omiso a esta grotesca imagen, como si no existiera en el plano terrenal. El viejo te mira fijamente, no está dispuesto a ser ignorado.
De pronto se levanta, suspiras al pensar que ya se marcha, pero son ilusiones tuyas. Al momento notas algo como una bofetada, una bofetada dada por una mano indescriptiblemente blanda, como si la mano que la da no tuviera huesos ni dedos.
Te giras desconcertado.
Lo que ves te acompañará en tus pesadillas durante muchos años. Ese ser antediluviano acaba de bajarse los pantalones y te ha abofeteado con su miembro semierecto. Después se marcha entre risas, como de niño pequeño.
Vomitas.
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