¿Que por qué odio a la Máquina?
Porque odio al destino.
Cerrando los ojos aún puedo ver aquello que fue, mirando al cielo aun lo siento. Por eso odio a la Máquina.
La Máquina ha pasado a utilizar su arma mas poderosa. Nos promete felicidad. Para ello primero nos roba lo que queremos y lo que deseamos. De ese modo nos mantiene ocupados durante el resto de nuestra vida persiguiendo fantasmas. Una vez oí que lo que mas anhelamos es lo que no tenemos; ella se aprovecha de esto, se aprovecha de nuestra condición como seres humanos y nos arrebata todo sin compasión, asegurándose la supervivencia. Junto este método, la costumbre y la resignación hacen el resto.
Pero se acabó, nos hemos cansado de escuchar sus mentiras, dice ser nuestra madre, pero no es mas que una ramera mentirosa.
Yo me he cansado de resignarme.
Ya no tengo por qué escucharla, por eso levanté el Velo, porque descubrí su gran secreto:
La Máquina no existe, como todo lo malo en el mundo, fue creada por nosotros, la inventamos y ella se moldeó poco a poco a nuestra costa pero precisamente por eso, no podemos destruirla.
Lo importante es elegir... si por el hecho de que algo sea imposible no lo intentamos, entonces no somos nada. Elegir... la elección da igual: amar, odiar, destruir, crear... al final todo se reduce a lo mismo. Pero debemos elegir. Yo he elegido creer que podemos destruirla, y daré todo por este fin. A pesar de que realmente es una batalla perdida. No importa, he elegido y eso basta. Opté combatir todas las batallas perdidas, pero no soy un idealista. Si peco de algo es por no saber aceptar la derrota.
Ahora es cuando al fin me doy cuenta de mi verdadero destino, por qué nací. Mi destino no es la felicidad, ayudaré a los demás a escapar de la maquina, pero yo no lo lograré. La gente como yo no somos más que guías de los que están por venir. Ahora conocemos nuestro verdadero nombre. Se nos ha llamado almas desarraigadas, se nos ha llamado desplazados, defectuosos... Pero nuestro nombre es Indicavía, aquel que muestra el camino. Nos escondemos en los callejones mas oscuros, quitamos las vendas de los ojos y arrancamos las mascaras, le hacemos calvos a la vida y nos reimos de la muerte en su misma cara. Quizá por eso no podemos lograrlo, nosotros mismos guardamos una colección demasiado grande de vendas y de mascaras, somos igual de cobardes que el resto, pero aparentamos no serlo, sufrimos igual que el resto, pero no nos gusta admitirlo. Pero no importa, prescindiremos de nuestros deseos aunque sea doloroso. Eso no quiere decir que los olvidemos, todos guardamos un deseo en nuestro alma, es nuestro tesoro mas precioso, y eso no nos lo podrás quitar nunca. El camino a la destrucción es duro y largo, pero tenemos nuestro deseo y nuestros recuerdos, no puedes dañarnos. La Maquina no existe, en nuestras manos esta destruirla. Desconectad la Máquina.
Esa bastarda se la llevo... se la llevo a su mundo de felicidad programada y yo me quedé solo mirando esas sucias palomas desde el balcón, esas ratas con alas, siempre alimentándose del estiércol que produce la ciudad y de su tristeza.
Has olvidado que realmente todo es un juego y te has dejado arrastrar a su mundo de perfección programada. Te crees TAN importante con tus estúpidas creencias, tus gilipolleces y tu moral de quita y pon...
Que te jodan. Que te jodan a ti que vives en la maquina. Que te jodan a ti que tiras de sus palancas como un mono al que han adiestrado.
Nos has arrastrado hasta aquí, y aquí termina el camino, en tu ciudad de engranajes perfectos, aquí te combatiré. Tus engranajes no son mas que fanfarrones subidos en pedestales, soltando arengas que ni ellos entienden. Si eres tan poderosa, detenme. Vuelve a amenazarnos con el cáncer, recuérdanos lo malas que son las drogas y vuelve a llenarnos las copas y el cerebro de alcohol. Pero has de saber que la vida para nosotros, "los cánceres del sistema" no tiene más valor que la última calada de un canuto. Ya no puedes vencernos, el Caos es ahora. Como dijo una vez un personaje enmascarado, la verdadera anarquía es el orden voluntario, el Caos es solo la obertura de nuestra orquesta.
Ha llegado el momento.
Desconectad la Maquina.
El Caos es ahora.
Alma desarraigada anónima"
Esta nota fue encontrada en la ciudad de los Engranajes Perfectos, días después de la Gran Singularidad, por una sombra anónima. Haciendo alarde de una curiosidad poco común en su especie, la leyó y la conservó, pese a no entender su contenido. Jamás se habría imaginado que ese pequeño gesto anónimo desencadenaría el principio del Fin.
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